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Irak era un país. Las mujeres y la guerra
Yolanda jb / Domingo 15 de abril de 2007
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En febrero de 1999, un grupo de 130 personas fuimos a Irak. Nos llevaba hasta allí el deseo de solidarizarnos con un pueblo que venía siendo pisoteado con embargos y puniciones desde hacía mucho tiempo (sin contar bombardeos preventivos con sus famosos “daños colaterales” añadidos que venían sufriendo desde el 91). Un pueblo que tenía además una larga historia de sufrimientos bélicos ya que estuvieron muchos años en contienda con Irán.

Un pueblo, cuyo único delito, es el de estar asentado en un territorio rico en petróleo y ser por tanto objeto de deseo de los poderosos de este mundo. Antes de comenzar a escribir estas líneas, estuve tentada a echar mano de los múltiples apuntes que tomé en esos días tan intensos. Horas de grabación, cientos de fotografías...

Y finalmente decidí rebuscar en mis recuerdos, en la percepción que tuve del contacto con la gente en las calles, en los mercados, en las escuelas, en los hospitales.

En estos días se cumplen cuatro años de unos de los disparates genocidas más grandes de nuestro tiempo: la invasión y la guerra contra Irak por dos de los ejércitos más funesta y sofisticadamente armados del planeta. Con carta blanca para asesinar, torturar, robar, humillar, violar, vejar, y pasarse por el forro todas las disposiciones y convenciones internacionales sobre el respeto en tiempos de guerra.

Decía antes que prefería recurrir a mis emociones por aquellos días porque me gustaría poder transmitir parte del calor con que fuimos recibidos por aquellas gentes sencillas, empobrecidas, humilladas pero resistentes y esperanzadas, que reconstruían día a día lo que el enemigo arteramente destruía.

También recuerdo que hace cuatro años, muchos millones de personas, con un mínimo de sentido común nos dejamos la garganta en las calles para que no se mezclara nuestro nombre, para que no nos involucraran en algo tan inmoral y absurdo como esa guerra inventada por intereses bien concretos.

Aquí es donde me pregunto si los Tribunales Internacionales tienen alguna función o si son solo una costosa institución decorativa. Me pregunto si ese tristemente célebre trío de las Azores, esperpénticos jinetes del Apocalipsis, no rendirán cuentas a nadie por sus actos.

Una de las imágenes más estúpidas de la historia, la expresión más repulsiva del patriarcado.

Irak, que alguna vez fue un país, incluso uno bastante avanzado en muchos aspectos, es hoy la escenografía de una mala película bélica, dónde, para colmo de males, tanto los efectos especiales, como las bajas, son reales.

Las mujeres en el país de las mil y una noches.

Las mujeres en Irak, antes del 91 tenían una situación que podríamos calificar de privilegiada dentro del mundo árabe, e incluso habían alcanzado cotas de paridad que muchos países de occidente desconocían.

Conocí allí, en el 99, a muchas mujeres independientes, emprendedoras, que accedían a la universidad, que tenían presencia en las instituciones (había más parlamentarias en Irak que en el estado español), en los hospitales, las escuelas, y las pocas empresas que se mantenían en pie.

Vi mujeres jóvenes conduciendo coches, en las cafeterías, por la calle y con una vestimenta alejada de burkas y chadors.

Irak era el único país árabe donde existía la escuela mixta, el matrimonio civil como único reconocido por el estado, e igualdad salarial legislada.

La Federación General de Mujeres Iraquíes, que agrupaba en ese momento a alrededor de un millón y medio de mujeres (el 30% de la población femenina adulta) era una organización popular de adscripción voluntaria sin discriminación por razones de raza, política o religión.

Uno de los momentos más emotivos que recuerdo de ese viaje a Irak fue precisamente la recepción de la que fuimos objeto en la sede de la Federación de Mujeres de Bagdad.

Allí entre un aromático té acompañado de exquisitos dulces árabes, la responsable de esa organización, Haifa A. Yassin, nos contó entre la frustración y la esperanza, cuales eran los alcances de su trabajo y cual el papel a que habían sido relegadas las mujeres a consecuencia de bombardeos y embargos. Nos contó que en 1981, la Federación recibió una distinción de UNESCO por sus logros en el terreno de la alfabetización; algo de suma relevancia si tenemos en cuenta que antes de 1968, el 80% de las mujeres eran analfabetas. En 1986, esa cifra se había reducido apenas al 6%, convirtiéndose el “objetivo cero” de nuestras hermanas iraquíes, en otra de las víctimas “colaterales” del horror. La federación de Mujeres era consultada y podía intervenir activamente en los procesos que involucraran o afectaran a las mujeres y gracias a eso, entre otras cosas, nuestras hermanas iraquíes gozaban de cuatro semanas de vacaciones antes del parto y 76 días posteriores a él, además de tener derecho a una excedencia por seis meses en su trabajo con el 100% del salario y de un año con el 50%. Parece increíble, pero así era realmente. No quiero ni pensar como será ahora.

El trabajo de “hormiguitas” de las mujeres de la Federación no dejaba lugar a dudas. Nos parecía tan admirable que trabajaran tan duro para reconstruir día adía lo destrozado; que se fijaran metas y objetivos como si la situación no fuera tan desastrosa, que recordaran solidarizarse con las mujeres palestinas y con todas las desposeídas de la Tierra, que nos contaran que Irak era un país laico, aunque el Corán no hablara de la subordinación de la mujer, y que ellas desde luego creían en la igualdad de posibilidades ente hombres y mujeres.

Nos contaron que tantos años de embargo, de ”petróleo por alimentos” (que realmente era petróleo a cambio de nada), de bombardeos discrecionales, de inspecciones continuas, no habían hecho casi mella en sus ánimos pero si las colocaban en la posición de vigías, en la obligación de estar alerta las 24 horas para conseguir la supervivencia de sus grupos familiares, a costa de interminables jornadas de trabajo, malvender sus escasas posesiones y partirse en mil pedazos para lograrlo. No existían estadísticas ni registros sobre malos tratos antes del 91. El Islam, a su vez, prohíbe taxativamente el mal trato hacia la mujer, pero sin duda este fue creciendo en todos estos años como consecuencia de las situaciones vividas, con las secuelas de la angustia y neurosis de una guerra de estas características.

En la visita al refugio de Amirya, la representación terrenal de todos los infiernos, se hizo patente ante nuestra vista. Allí, una madre de siete hijos, una mujer aún joven notablemente envejecida, que había perdido seis de ellos en el ataque, nos contó con una entereza producto de tanto dolor acumulado, lo que sucedió en febrero de 1991. El refugio de Amirya era una especie de bunker antiatómico construido en la época de la guerra entre Irán e Irak, cuyos planos fueron entregados a los llamados ”aliados”, por la empresa finlandesa que realizó la obra.

Una noche de febrero, en el refugio situado en un barrio periférico de Bagdad, pernoctaban unas 26 familias de inmigrantes jordanos, sirios y egipcios, además de por supuesto iraquíes. Un total de 400, de los cuales 142 eran menores de 10 años y el resto, excepto las madres, menores de 16, requisito indispensable para permanecer en el refugio. El refugio convertido en objetivo militar para los aliados (así como escuelas, hospitales, etc.), se transformó en un horno donde literalmente fueron “cocidas” a más de 4000 grados, todas esas personas; niños y niñas y adolescentes con sus madres. Como en Hiroshima y Nagasaki, los efectos térmicos del impacto hicieron que las personas quedaran recortadas como figuras fantasmales contra los muros, de forma indeleble, al igual que quedó esa imagen en nuestras retinas para siempre. La mujer que nos contaba todo esto sin que se le escapara una lágrima (porque obviamente ya no le quedaban), había “salvado” su vida al salir un momento con su hijo más pequeño en busca de leche para alimentarle.

En el Museo e la Guerra, conocimos la historia terrible de otra mujer, Layla al-altar, una artista, plástica internacionalmente reconocida y que era demás Directora General del Centro Nacional de Arte de Irak. Un misil “inteligente” (como si en todo este despropósito pudiera encontrarse algo o alguien “inteligente”), destruyó su casa y sepultó con ella a Layla, su hija de 14 años y su marido. Su delito había sido expresar como cualquier artista que se precie su sentir respecto a la invasión de su país a través de su obra. Como por ejemplo un gran retrato de Bush padre a la entrada del Hotel Hilton de Bagdad, en el suelo, hecho con mosaicos y con una inscripción que rezaba: asesino. En el Hospital materno infantil de Bagdad, conocimos a decenas de niños y niñas, muchos de ellos bebés, con los días contados por los efectos del famoso ”uranio empobrecido”, que ostentaba el terrible privilegio de haber producido múltiples tipos de cáncer.

Las madres, impotentes y rabiosas, asistían desesperadamente maniatadas a la agonía de sus hijos e hijas. Nos pedían con la angustia reflejada en sus rostros que hiciéramos algo, que detuviéramos esa maquinaria del horror, como si aquello estuviera nuestro alcance. Los médicos y el personal sanitario, bien preparados profesionalmente se veían absolutamente limitados por la falta de medicamentos tan básicos como antibióticos o calmantes. Veían morir ya por costumbre a niños y niñas que serían fácilmente curados en nuestro occidental mundo de privilegios. En las escuelas, las maestras, daban verdaderas lecciones de vida; ayudaban a niños a niñas a elaborar estrategias cotidianas para que estos se concentraran en aprender, en jugar, en simplemente ser niños y niñas, cuando podían ver caer bombas solo con asomarse a las ventanas. Cuando no podían ni siquiera utilizar lápices de colores o lápices negros, los de grafito “de toda la vida”, porque a algún cerebro de guisante mandamás, se le había ocurrido que con no sés cuantos miles de toneladas de eso elementos” peligrosos”, se podían fabricar pequeñas bombas. En el otrora maravilloso Zoco de Bagdad, del que a juzgar por las noticias debe quedar bien poco, nos dejamos cautivar por los olores y los sabores de la sensualidad árabe. Allí se concentraban muchas de las cosas destinadas infortunadamente a desaparecer por culpa de la furia, el despotismo, la avaricia, la cobardía y el sinsentido de los grupos de poder que gobiernan este mundo.

Hoy me cuesta, perdón debo decir, me duele pensar en Irak, me cuesta entender que clase de monstruo habita en el interior de los canallas. Me avergüenza pertenecer al mismo grupo animal que todos ellos. Me duele pensar en una gente extremadamente amable y agradecida hacia quienes simplemente compartimos por un corto período de tiempo su dolor. Me duele pensar en el Barrio Antiguo de Bagdad, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, territorio de las mil y una noches, literalmente arrasado. Me duele pensar en la enorme cantidad de vidas perdidas estúpidamente. Me duele recordar que ese, que alguna vez fue un país, para su desgracia rico en petróleo, es hoy el escenario como decía al comienzo de una cutre película bélica, donde las víctimas, las verdaderas víctimas se cuentan siempre del mismo lado.

Luz Darriba

Abril de 2007

FUENTE: Revista Foeminas


Foro

  • Irak era un país.Las mujeres y la guerra
    23 de octubre de 2008, por VICTOR
    No tengo ni tendre como viajar a irak y ver con mis propios ojos la masacre de un pueblo sobre todo de los niños y niñas he visto imagenes terribles atraves de internet. Grandes instituciones como los tribunales internacionales son pura hipocresia,el asesino de george bush es acaso inmune a los crimenes de lesa humanidad ¿por q no se le enjuicia?.Como puede existir tanta maldad en hombres q por el poder y la energia son capaces de exterminar un pueblo entero,utilizando uranio empobrecido en sus armamentos.Contaminacion,mutaciones ya se dejan ver niños nacen en forma de monstruos por efecto de la radioactividad.Millones de municiones se uncuentran enterradas en el suelo en paredes,lo mas triste es q emitiran radiacion por unos 4500 mm de años.Esto nos afectara a todos y mas a las generaciones futuras.Estos asesinos se salvaran de la ley del hombre.De la ley de dios no se salvaran nunca, de seguro para ellos les esta reservado un ejemplar castigo...Pienso en mi hija y en todos los niños del mundo inocentes de todo ¿como va hacer el futuro para ellos?.Todos los q habitamos en esta querida,contaminada y unica nave espacial (frase de walter Martinez moderador de dossier)debemos levantar nuestar voz por todos los medios posibles marchas movilizaciones en la union esta la fuerza.llegara el dia en que todos los ciudadanos se alzaran y tomaran estas instituciones falsas que no son mas que instrumentos politiqueros de los paises poderosos,miles ya no aguantaran hambre,sed,pobreza y arremeteran contra todo lo impuesto los pueblos explotados y asesinados cobraran venganza haran justicia por sus propias manos.Si el sistema establecido por las potencias y los organismos financieros no cambia,estaremos ante una verdadera masacre, el mundo sera toda una guerra.Luchemos con fe y esparanza para un mundo mejor y dejar a nuestros hijos,nietos y las generaciones siguientes un planeta y un sistema donde convivir..de no ser asi,nos los reprocharan y reclamaran.POR EL FUTURO DE NUESTROS HIJOS.
  • Irak era un país.Las mujeres y la guerra
    24 de febrero de 2008, por Julio

    Un texto muy emotivo, que olvida, sin embargo, que gobernaba con mano de hierro Iraq un tirano asesino, Sadam Husein. Si usted habla con los kurdos creo que tendría otra visión menos sesgada de la realidad. Si hablara con kuwaitíes tendría otra idea de lo ocurrido, o al menos con una emotividad compartida. Las prisiones de tortura eran del régimen de Sadam. Por lo demás, soy de su opinión. No se debía haber intervenido porque llevar la democracia a esos países es misión absurda, que muera gente joven apoyando el establecimiento de una democracia es triste. Sí señora, que ellos se solventen sus problemas, aunque pienso que si Estados Unidos hubiese tenido ese pensamiento durante la Segunda Guerra Mundial posiblemente no podríamos hablar en este foro, porque yo no soy precisamente ario.

    Saludos. Viva la democracia.

    • Irak era un país.Las mujeres y la guerra
      23 de octubre de 2008, por VICTOR
      la persona q comento despues de leer este articulo no es mas q un estupido ignorante pues las cosas descrita ahi se trata del sufrimiemto de un pueblo de hombres mujeres y niños q su unico delito fue nacer en un pais rico en petroleo.En ningin parrafo del articulo se nombra a Sadan Hussein hablar sobre este personaje es otra cosa,otro tema, q acaso no fueron los gringos quienes armaron a hussein y al ves a iran para q entre ambos se matasen durante años mientrs q seres humanos morian.A lo mejor para ti y me estoy refiriendo a la persona q comento los bush deben ser tus heroes..no son mas q unos asesinos q ordenan a sus tropas usar uranio empobrecido causando la muerte de hasta sus propios soldados contaminando al planeta y por ende acabando con la vida de todos.si tienes hijos deberias pensar en ellos.INVESTIGA,ANALIZA Y DESPUES COMENTA.
      • Y la otra mitad del texto?
        8 de noviembre de 2008, por Kiol
        Si no hablas de Sadam Hussein no hablas de todo Iraq. La realidad es que ese texto no cuenta sino una verdad a medias. No digo que este justificado la invasión a Iraq, es obvio que fue por petróleo, por controlar la región, por mover dinero en esa industria que es la guerra... PERO como ya han dicho no debemos olvidar los crímenes de Sadam, y sus ataques a otros países. La verdad a medias es una gran mentira. que viva la democracia diría pero a día de hoy es mejor decir: que alguien la resucite!
        • Y la otra mitad del texto?
          26 de diciembre de 2008, por Libertad
          Lo que sostiene este señor es equivalente a decir que no importa en nada el sufrimiento del pueblo norteamericano cuando se atentó contra las Torres Gemelas, solo porque detrás de éste pueblo, estaba un asesino como Bush. Lo siento pero el sufrimiento y los derechos humanos de un pueblo, de una nación, de una tribu, de una etnia o de un colectivo social no se negocian. Cuando se comenten enjusticias deben denunciarse siempre y quedó demostrado que la "Invasión a Irak" no sirvió para destituir a un dictador, sino para extraer el petróleo que ese dictador tenía. Además, el propio Bush tuvo que admitir que no existían tales armas de destrucción masiva en Irak. Entonces, se justifica tanta muerte sólo por dinero, porque ese es el verdadero objetivo de la invasión y del ataque a Irak. No nos olvidemos que EE.UU apoyó todas las dictaduras militares en América Latina y de eso no se habla. Esa es otra verdad.
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