::: Dinámicas para tutoría :::
Los 7 anillos de Ester
Autora: Luz González Rubio
Yolanda JB - http://www.educarueca.org / Viernes 4 de diciembre de 2009
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Ester es rubia, tiene el pelo largo, peinado con raya a un lado. Estatura normal, complexión normal, belleza normal. En fin, nada destacable entre las chicas de su edad. Sólo que ella dice que está “pa´állá” y no quiere estudiar. Yo la veo normal, como digo, más pa´cá, como todas sus compañeras, pensando sólo en los chicos, en lo que van a ponerse o en lo que ponen en la televisión esa tarde

- Profe, yo veo una serie de chicos ricos, que fíjate, son como nosotros.

- ¿Qué quieres decir con eso, Ester?

- Pues que sí, que los chicos ricos de esa peli son como nosotros, hacen las mismas cosas: se escapan del colegio, no van a clase, contestan a los profes. Como nosotros.

No hay manera de hacerla estudiar.

- Ester, venga, pórtate bien.

- Ay , profe, pero no me grites, si no hago nada.

- Pues eso, que hagas algo. Haz el ejercicio.

- Mira, profe , esto es me raya la cabeza.

- Léelo al menos.

- Tú no te enfades. Si me voy a estar callada.

Me sonríe y se mira los anillos. Hoy lleva siete.

- Mira Ester. Tienes que estudiar. Luego te vas a arrepentir de no haberlo hecho.

- No. Si no me voy arrepentir, tú no te preocupes, profe.

- ¡Cómo no me voy a preocupar! ¿Qué quieres? ¿Ser una fregona de mayor?

- Ay, profe. Qué va, si yo tengo mi negocio.

No consigo hacerle que abra el libro. Todo lo más que abre es una libreta de pasta dura de color rosado en la que pinta corazones partidos por una flecha. Lo que si le gusta hacer es hablar. Me cuenta que trabaja los días festivos en un puesto de tiro al blanco en una Feria, su negocio.

- ¿Sacas dinero?

- Anda que rica. Pues claro. ¿Y de qué voy a vivir si no?

- Y, y con lo que te sobra te compras esos anillos.

- Pues no, me los han regalao.

- Bueno, cuéntame la historia de cada uno. Si quieres aprobar, tienes que escribir. Venga, ponte a ello.

Te la cuento y la escribes tú, le dice a un compañero. A otro, que es árabe, lo convence para que le dibuje nombres de chicos y chicas para poner al lado de los corazones. Les pillo en este intercambio varias veces. Al final no tengo más remedio que apartarla en un rincón para que deje trabajar a los demás. La amenazo con expulsarla, con suspenderla, y se ríe.

- Anda profe, no enfades.

Al final me dice que va a escribir la historia de los anillos pero que no le meta prisa. A su ritmo.

- Ester, ¿tienes ya la historia?

- Ay profe, me la he dejado en mi casa. Mañana te la traigo.

Pasan los días y todavía no la ha traído, pero no puedo decir que Ester sea de mis alumnas peores. Al menos, ella no da malas contestaciones. Todavía no le he puesto ninguna amonestación por contestación insolente como he hecho con otros alumnos que cuando intentas hacerles que trabajen te contestan:

- Anda, profe fúmate un porro que estás nerviosa.

El colmo es que si los echo de clase por lo que han dicho, se extrañan.

- Pero sí, es verdad. No veas lo que relaja.

Luz González


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