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Cuento - IMAGINA EL DESFILE DE LA HUMANIDAD
Yolanda jb / Viernes 2 de diciembre de 2005
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Imagina el desfile de la Humanidad

Imagina un mundo en el que la talla de cada persona es proporcional al dinero que gana. Supongamos que ganamos algo más que la media de un estado rico; esto nos daría una altura de un metro con 73 centímetros.

Hoy es un día especial. Asistimos a un desfile extraordinario: la totalidad de habitantes del planeta va a pasar delante nuestro en una hora. Acaba de empezar.

¿Realmente ha comenzado?... No vemos nada... Perdón, si vemos algo que se mueve... Parece increíble: miles y miles, cientos de millones de seres más pequeños que hormigas avanzan sin que se pueda distinguir qué son. Pasan y pasan durante diez minutos.

Ahora empieza ya a verse gente reconocible... Aunque no son más altos que un cigarrillo. Parecen chinos y de todas las naciones del mundo. Pequeños y con sus ropas de muchos colores. La inmensa mayoría son mujeres y van acompañados de muchos niños y niñas que juegan todos los juegos y hablan todas las lenguas que ha inventado la Humanidad. Siguen y siguen pasando... ya llevamos más de treinta minutos, eso quiere decir que ya ha desfilado la mitad de la población del planeta. Sin embargo, todavía no ha pasado nadie más alto de siete centímetros y medio.

Suponíamos que íbamos a esperar bastante antes de ver gente de nuestra estatura, ¡pero no tanto! Llevamos cuarenta minutos de destile y los más altos nos llegan a las rodillas. Hay soldados y obreros de muchos países, trabajadores de piel oscura con sus herramientas de trabajo... pero enanos todavía.

Ya sólo quedan diez minutos y empezamos a sospechar que el desfile no acabará a tiempo. Al menos ahora las caras son más familiares, aquí vienen los españoles: primero pensionistas y parados, luego estudiantes y empleados a tiempo parcial con muchos amas de casa... aunque los que más sólo llegan a medir un metro.

Quedan sólo cinco minutos y empezamos a ver gente de nuestra talla: funcionarios y comerciantes sobre todo, y todos norteamericanos o europeos. Ahora vienen gerentes y directores de empresas; éstos ya pasan de nuestra estatura.

Y ahora ¿qué pasa? De pronto parece como si la gente creciese de golpe, ¡cada vez son más altos! Empresarios y terratenientes de muchos países, todos bien vestidos y de un tamaño... de cuatro metros, de seis, ¡de nueve!. Es el turno de la gente famosa: algunos actores, deportistas y cantantes mezclados con tipos sospechosos, todos altos como torres de treinta y cuarenta metros.

Acabamos de entrar en el último minuto del destile, el minuto cincuenta y nueve. Hacen falta prismáticos para ver bien la cara de estos jeques. También hay directores de multinacionales. Son realmente sorprendentes. Superan fácilmente los novecientos metros. ¡allá arriba debe estar nevando!

Los últimos segundos. Paseos de los multimillonarios. Son muy pocos, pero alcanzan alturas de kilómetros y kilómetros. ¿Quién iba a imaginarlo?

Ya se acaba el tiempo... pero ¿qué pasa? Se oscurece el horizonte. ¡Atención!, Nos cubre una gigantesca nube negra que se nos viene encima... se trata de... ¡Cuidado, el pie de Rockefeller!

(Adaptado de "La alternativa del juego II")


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