::: Dinámicas para tutoría :::
Caminos de Paz, Horizontes de esperanza
Autor: Pepe Beunza
Yolanda JB - http://www.educarueca.org / Domingo 18 de noviembre de 2007
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Lo primero, agradecer y felicitar a los organizadores por poder proyectar el futuro repasando la rica historia reciente de la lucha por la cultura de paz. Yo hablaré sobre todo refiriéndome a las campañas de los objetores y los insumisos que es lo que mejor conozco, de las luchas noviolentas por el derecho a la objeción de conciencia, por la abolición de todos los ejércitos y por una sociedad justa y pacífica.

¿Quién se acuerda ya de la Mili obligatoria? Creo que es muy importante recordarlo por dos motivos. El primero porque ninguna conquista social lo es para siempre. En 1873 la primera Republica ya abolió el servicio militar obligatorio pero al poco tiempo un golpe de estado (militar por supuesto) restableció el impuesto de sangre que era la mili obligatoria. También hay que saber que la guerra de Irak que está perdiendo Estados Unidos, les crea una gran dificultad en encontrar voluntarios para ir de carne de cañón en su ejercito, por lo que están estudiando volver a implantar la leva obligatoria. Por último y lo explica la prensa estos días, reaparecen salva patrias militares con sus mensajes golpistas que nos ponen a todos en vilo por recuerdos cercanos y este peligro sigue siendo muy real mientras se glorifique en algunos cuarteles a golpistas asesinos como Franco.

El segundo motivo es que de las muchas estrategias radicales de los años 70, la nuestra es de las que presenta un balance mas positivo. Muchos de los grupos de extrema izquierda que nos machacaban en las charlas que dábamos, desaparecieron y otros se incorporarían mas adelante a la insumisión con entusiasmo sincero.. Treinta y cinco años de durísima lucha noviolenta, con mas de mil años de cárcel cumplidos, de los que la mayoría salimos orgullosos y mas fuertes. Casi conseguimos el sueño de los pacifistas, de lograr que a la llamada de los cuarteles no acudiera ningún joven.. Por eso tuvieron que adelantar a marchas forzadas la desaparición de la mili obligatoria.

Antes se tenía en los comedores de las casas las fotos enmarcadas de los hijos jurando bandera como un rito de iniciación y ahora no quieren ir a la mili ni cobrando. Buen salto para la historia. Cuando una lucha sale bien hay que aprender para avanzar y alimentar los ánimos. Las estrategias de los insumisos, las imaginativas acciones, sus dudas, las respuestas del poder, la resistencia a la represión etc. etc. Todo forma parte de una magnifica escuela de noviolencia y transformación social.

Pero además, hoy hemos de hablar de caminos para la paz. Ya sabéis que Gandhi decía que no hay caminos para la paz, que la paz es el camino. El problema es que hemos de desandar el camino de la guerra. Desde la quijada de asno con la que según la Biblia, Caín mató a Abel, hasta las armas Atómicas, Biológicas y Químicas (ABQ) hemos recorrido un camino absolutamente irracional. Tenemos armas acumuladas para destruir muchas veces todo rastro de vida sobre la tierra. Ya se que decir esto en una reunión de cultura de paz no es nada nuevo pero hay que repetirlo continuamente pues es algo tan sin sentido que cuesta creer que pueda ser real. Estamos vivos de milagro y aun seguimos fabricando armas. Por eso la lucha por el desarme no es solo un tema de ética, de religión o de política. Es sobretodo un problema de supervivencia. El ¡No matarás¡ radical y absoluto cobra así un sentido nuevo si queremos seguir viendo salir el sol cada día. El principio de legítima defensa no puede servir de coartada justificadora, excepto que creamos que el suicidio colectivo es una buena forma de defensa.

Esta carrera hacia el abismo se mantiene porque hemos creado una cultura de violencia, de guerra, que la justifica, la glorifica y elimina a los disidentes.

Hay un chiste de El Roto que decía-"Vosotros venderles el odio que nosotros ya les venderemos las armas". Y así nos va.

Me gustaría poner un ejemplo de lo que sería cultura de paz. Hace años en EEUU un niño cogió un fusil de su casa, se acerco a su escuela y empezó a disparar matando a varios niños y a una maestra.

Los periódicos durante unos días y a toda pagina no dejaron de hablar del niño, de sus padres, del tío que le había enseñado a disparar etc. Apenas en tres líneas decía que una maestra había muerto al abrazar a un niño para protegerlo de las balas. Solo tres líneas para un gesto tan magnífico, tan valiente tan generoso que nos hace sentirnos a todos orgullosos de ser personas.

Yo no se si me hubiera atrevido, pero el hecho de que alguien lo haya hecho me anima a pensar que yo también lo podría hacer, por eso me hubiera gustado saber quien era esa extraordinaria mujer, como la habían educado sus padres, sus maestros, de donde sacó la fuerza para hacerlo. Que leía, que música le gustaba, que amistades tenía etc. etc. Cualquier información me hubiera sabido a poco para poder aprender. Y apenas le dedicaron unas líneas. Así podemos entender la diferencia entre cultura de guerra y cultura de paz.

Hemos de alimentarnos adecuadamente si queremos caminar por esta cultura. Alimentarnos de conocimientos para que no nos puedan engañar. Ya sabéis que la primera victima de la guerra es la verdad. Y también porque una sociedad compleja exige respuestas complejas a los problemas que plantea y generalmente solo la buena fe, no es suficiente.

Alimentarnos de sabiduría, con ese principio básico de no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan a ti, o mejor puesto en positivo, haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti. Principio sencillo y fácil de entender aunque por lo que se ve no tan fácil de practicar.

Alimentarnos sobre todo de amor. Gandhi decía que en nuestra sociedad el amor es lo normal pero que los libros de historia y las noticias relatan todas las excepciones a esta norma. Y aquí Gandhi no hacía sino recoger lo mejor de la historia de la humanidad, Buda, Jesús, la ciudad del Toledo medieval con las tres culturas, judía musulmana y cristiana conviviendo y enriqueciéndose mutuamente, Francisco de Asís, el revolucionario anarquista Kropotkin y otros muchos de la historia o en la actualidad psiquiatras de tanto prestigio como Rojas Marcos o Brian Weiss que continúan repitiendo que el amor es la base de la felicidad y que el amor es el cemento que cohesiona nuestras sociedades.

Hace tiempo escuché por la radio una entrevista a un "genial" que había dado la vuelta al mundo en bicicleta y le preguntaban lo que opinaba de la gente habiendo estado en tantos sitios y con tantas aventuras. El respondió que de cada cien personas que se le acercaron, noventa y nueve era para ayudarle y tal vez una era para ver si le podía sacar algo. Por eso pensaba que la gente era muy buena. A mi me dio mucha alegría y ánimo aquella entrevista. Tal vez deberíamos viajar más y ver menos la televisión.

Y también alimentarnos mucho de humor. El buen humor es muy importante y necesario para andar por este camino tan largo y lleno de pedruscos. No se si conseguiremos desarmar esta sociedad pero por lo menos hay que intentar pasárselo bien. Hace años concedieron el Memorial Joan XXlll per la pau a Jaume Mateu, el payaso Tortell Poltona. y el día de la concesión en el Ayuntamiento de Barcelona. Vicens Fisas hizo un breve y magnifico discurso que nunca pude recuperar, sobre la importancia del humor en la pacificación de los conflictos. Recuerdo algunos detalles, decía que antes de un conflicto, el humor, la risa, permitía rebajar los niveles de tensión y de odio. Durante el conflicto sobretodo a los niños les permitía olvidarse por un rato de los horrores de la guerra y les daba esperanza. Y después del conflicto permitía, con ese lenguaje universal que es la risa, crear puentes de reconciliación. Necesitamos más payasos y menos soldados. Así nos iremos acercando a la fiesta revolucionaria.

En Catalunya teníamos un gran maestro de Noviolencia que es Lluis M. Xirinacs. En sus charlas explicaba que según Gandhi, la acción noviolenta con respecto al poder, tiene cinco niveles o fases, a veces correlativas o a veces mezcladas.

La primera es la colaboración que seria lo normal, pero como la autoridad tiene conciencia pero el pueblo también la tiene puede ocurrir que esta cooperación se vuelva imposible porque la conciencia del pueblo lo impide.

Entonces hay una segunda fase que es la de denuncia. Las injusticias persisten porque se ocultan, porque miramos para otro lado, porque nos resignamos. La denuncia se hace por amor y no por odio, por amor a la verdad, a la justicia, por no ser cómplices.

De los muchos miedos (cárcel, soledad, infierno, deshonor etc.) que las diferentes formas de poder (económico, político, paterno-materno, religioso etc.) nos han ido inculcando desde pequeñitos, para que fuéramos sumisos y marcháramos con el rebaño, el miedo a hacer el ridículo es uno de los más poderosos. Esto nos obliga a tenerlo muy en cuenta, pero hay que entender que su función es sobre todo paralizarnos y que cuando lo hemos superado vemos que como la mayoría de los miedos era un tigre de papel. Otros miedos si que son reales y hay que tenerlos muy en cuenta. (Tortura, perder el trabajo, aislamiento etc.)

Nadie debe sentirse ridículo cuando defiende una causa que considera justa. Al contrario, en la práctica vemos que nos sentimos muy orgullosos y que cuanto mas solos estamos en la denuncia, mas sentido de la dignidad tenemos. Estoy hablando de sentimientos. Si hablamos de eficacia es necesario ser muchos pero como para ser muchos generalmente han de empezar unos pocos, estos primeros tendrán seguramente, que vencer ese miedo que paraliza. Si incorporamos el humor en la acción, entonces el ridículo se transforma en alegría.

Lo ridículo es pensar que quedándote en casa, las cosas pueden mejorar.

A mí me pasa que necesito salir a la calle a manifestarme y gritar (desgraciadamente hay demasiadas causas justas para hacerlo) y me siento muy bien cuando lo hago.

Es mejor la acción preparada en grupo pero a veces la indignación y la rabia nos lleva a decir basta y actuar espontáneamente, Recordad a Rosa Parks, una anónima mujer negra, que cansada y harta se sentó un día en un asiento para blancos en un autobús de USA y empezó una de la mas importantes acciones contra la injusticia racial.

Las manifestaciones son muy importantes. Ya sabemos que manifestarse no es hacer la revolución y que no hay que confundirlo con la toma del poder. Generalmente solo será un agradable paseo aunque a veces puedes acabar en la cárcel. Pero no hay cambio social que haya triunfado sin la ayuda de grandes manifestaciones.

La tercera fase es la no cooperación.

Me preocupa oír con demasiada frecuencia (a veces hasta a intelectuales) que cada pueblo tiene lo que se merece, que tenemos lo que nos merecemos. El gobierno que nos merecemos, la policía que nos merecemos etc. Si el que lo dice habla por él, es su problema pero si me incluye a mi entonces me cabreo. Luché contra el franquismo por la democracia, luche contra el gobierno de Suárez por los objetores presos, luché contra los socialistas para liberar a los insumisos, luché contra el mentiroso criminal de la guerra de Irak, Aznar y ahora sigo luchando para que Maragall no nos coloque en Catalunya una fábrica de aviones de combate. No me conformo con la sociedad que tenemos. No solo otro mundo es posible sino que es necesario. ¿Como me voy a conformar con este mundo tan profundamente injusto? Decir que tenemos lo que nos merecemos es un pensamiento profundamente reaccionario, fundamentalista. Era lo que nos decían los curas franquistas, que habíamos venido a sufrir en esta vida con resignación pues en la otra vida que además era eterna, ya seríamos felices. Valiente patraña adormecedora.

Dicho todo esto si que hay que explicar que ningún tirano, ningún gobierno injusto, puede mantenerse mucho tiempo sin el apoyo del pueblo y esto es una gran responsabilidad y un principio-fuerza extraordinario. Es ese lema tan bonito de "NO EN MI NOMBRE". La no cooperación, la huelga de brazos caídos, es un arma poderosísima que puede paralizar un país y poner en fuga a los facciosos.

La cuarta fase es mas dura y activa. Es la desobediencia civil. Es un desafío al poder. Se trata de escoger una ley que se pueda entender fácilmente que es injusta y se desafía públicamente. El problema es que estamos educados en la obediencia que para nosotros no es ninguna virtud sino la mas peligrosa de las tentaciones. La fuerza del general es la obediencia de la tropa. La fuerza del tirano es nuestra sumisión. No hemos nacido estar sometidos, hay que ser insumisos.

Lanza del Vasto decía que los mayores crímenes de la humanidad, los mayores genocidios se habían cometido no por maldad de muchos sino por su obediencia.

Si hablamos de desobediencia civil, que por cierto hay muy buenos libros y buenos teóricos, os tengo que explicar el caso de la fundación Joxemi Zumalave que son un grupo de buenos amigos que todos los años organizan en San Sebastián unas jornadas de acción noviolenta en las que suelo colaborar.

Estos días los amigos de la fundación están siendo juzgados en la audiencia nacional en el macro sumario del entorno de ETA con peticiones de varios años de cárcel. Hay que explicarlo porque es esperpéntico. Hace varios años pidieron a un amigo que escribiera un artículo para publicarlo, sobre la desobediencia civil aplicada al país vasco y así abrir caminos de solución pacifica del conflicto. Al poco tiempo la policía detuvo a dos miembros de ETA y les encontró el artículo. El juez Garzón actuando como elefante en cristalería decidió detener a los de la fundación Joxemi Zumalave por colaboración con ETA. El autor del artículo en un gesto valiente, se presento en el juzgado diciendo que aquel artículo no era de ETA sino que lo había escrito él. Entonces Garzón, en vez de rectificar, también decidió meterlo en la cárcel con el argumento de que ETA promovía la desobediencia civil porque sabía que fracasaría y así se reforzaría la lucha armada. Todo esto lo explicaron en una rueda de prensa a la que por cierto acudieron muy pocos periódicos que prefirieron seguir dándolos por culpables. Sería motivo de chirigota sino fuera porque unos buenos amigos noviolentos están pasando por un autentico calvario y pueden ser condenados a varios años de cárcel como colaboradores de banda armada. Ojala ETA practicara la desobediencia civil. No solo no fracasaría sino que vería la extraordinaria fuerza que tiene. Con amigos como el juez Garzón, los noviolentos no necesitamos enemigos.

Es importante explicar que la desobediencia civil entraña riesgos y que en la acción noviolenta nadie debe sentirse obligado a asumir riesgos para los que no esté dispuesto. La acción ha de ser sobretodo pedagógica. Unos pocos mas preparados pueden ir a la cárcel y muchos forman la cobertura de apoyo. Todos son muy importantes pero los de apoyo poco a poco van aprendiendo a superar el miedo hasta que están dispuestos a asumir riesgos. En la desobediencia civil masiva,, la cárcel se transforma en universidad de noviolencia.

Cuando se ha controlado el miedo a la cárcel la persona se transforma en libre.

Explicaré algunos casos para que veáis la fuerza de la noviolencia.

En el año 1971 después de cumplir mi primera condena por no hacer la mili me dieron la libertad y la orden de presentarme al cuartel para seguir con la mili.

En vez de ir al cuartel, me fui a un barrio de Valencia, me puse a trabajar en una escuela popular y ayudar en una guardería y le escribí al Capitán General diciéndole lo que hacía y donde estaba mi patria. Empecé a dar charlas para explicarlo y animar a la gente a hacer objeción de conciencia. Como sabía que volvería a la cárcel, hablaba con total libertad de expresión en plena España franquista. Duró poco pero fue intenso. Mi sensación de libertad en aquel país tan reprimido fue maravillosa.

Mas adelante, en febrero de 1976 la policía detuvo por la noche a los objetores de Can Serra porque eran prófugos.. Había dos del grupo que esa noche durmieron en otro sitio y cuando por la mañana se presentaron el la comisaría para que los detuvieran, los echaron a la calle de malos modos. Aun tuvieron que presentarse en dos centros militares hasta que al final se los quedaron dentro y es que cuando uno quiere ir a la cárcel no es tan fácil como parece.

En el verano de ese año 76 fuimos a una marcha antimilitarista en Italia. Pasábamos por diferentes cuarteles y gritábamos a los soldados para que desertaran. Nosotros pensábamos que aquello acabaría mal pero como iban cada año, lo que hacían los militares era vaciar el cuartel el día anterior y así cuando llegaba la marcha el cuartel estaba desierto. Al menos conseguíamos vaciar el cuartel un día. Desde la perspectiva de la España de 1976, la experiencia era impresionante.

En la marcha venía un insumiso en busca y captura y se preparó una gran fiesta de entrada a la cárcel, con periodistas y músicos y mucha emoción por la despedida. Le hicimos un pasillo con flores hasta la puerta de la cárcel y al rato de entrar volvió a salir pues decían que no estaba el responsable. Fue frustrante y divertido al mismo tiempo.

Otra vez en el año 94 en Reus nos llamaron para encabezar la presentación de un insumiso condenado. Primero hicimos un acto de apoyo y después fuimos en manifestación hasta el juzgado. En la cabecera de la manifestación íbamos con la familia y con Lluis Llach al que hay que agradecer su generosa colaboración durante la larga lucha de los insumisos. En la plaza Prim hicimos una parada y un manifestante con gran dominio del alpinismo, escaló la estatua y colocó un calcetín en la espada desenvainada del General. Seguimos hacia los juzgados. El plan era que el insumiso entraba con los abogados y se entregaba en el juzgado. Cuando era detenido y salían los abogados para informarnos, los del grupo de apoyo se encadenaban a las puertas bloqueando la salida para que no se pudieran llevar a la cárcel. Los manifestantes estábamos allí dispuestos a animar el espectáculo. Al poco rato y con gran decepción de todos salió el insumiso diciendo que el juez no le detenía con la excusa de que faltaban unos papeles. Hubo que guardar las cadenas para otra ocasión. ¡Que fuerza la de la noviolencia¡

De todas formas no hay que minimizar la dureza de la represión pero también hay que decir que en la cárcel se puede sentir uno muy libre y por eso me gustaría leer estos párrafos de la magnifica carta que Camilo Mejía, desertor americano de la guerra de Irak en 2004, ha escrito desde su prisión "Muchos me han llamado cobarde, otros me dicen héroe. Creo que se me puede encontrar en algún punto medio. A quienes me han dicho héroe les digo que no creo en los héroes, pero sí creo que personas ordinarias pueden hacer cosas extraordinarias....Una de las razones por las que no me opuse a la guerra en un principio fue porque tenía miedo de perder mi libertad. Hoy, sentado tras barrotes, me doy cuenta de que existen distintos tipos de libertad, y que pese a mi confinamiento sigo libre en muchas formas importantes. ¿De qué sirve la libertad si tenemos miedo de seguir los dictados de nuestra conciencia? ¿De qué sirve si no somos capaces de vivir con nuestros actos? Estoy confinado a una prisión, pero me siento más conectado que nunca con toda la humanidad. Detrás de estos barrotes soy un hombre libre porque escuché a un poder superior, la voz de mi conciencia...."

La quinta fase es la creación de la sociedad alternativa. Proponer y construir en la medida de nuestras posibilidades, soluciones a los problemas que denunciamos. Mostrar que lo que se pide es posible. Esto nos obliga a ser realistas, a ser humildes pero también a ser imaginativos, creativos, a no quedarnos en la estrechez de la queja. Si otro mundo es necesario hay que empezar a construirlo ya. Como dice la escritora afro americana Audrie Lorne "Nosotros mismos tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo".

Por ejemplo, si solo hay ejércitos armados para intervenir en conflictos, la guerra se hace inevitable. Hay que preparar fuerzas de paz noviolentas, servicios civiles de paz, brigadas de paz, personas preparadas para pacificar los conflictos, para interponerse, para acompañar, para mediar, para crear puentes de dialogo. Personas dispuestas a arriesgar la vida como los soldados pero sin quitársela a nadie. Auténticos héroes del siglo XXl.

Bien, después de toda esta explicación, si queremos libertad, autodeterminación, independencia, una sociedad justa y verdaderamente democrática y todas esas aspiraciones que una persona viva y honesta debe tener, creo que LA NOVIOLENCIA ES EL ARMA MAS PODEROSA.

Me gustaría acabar con esa canción tan bonita que es "el nen d’Hiroshima" que dice..."Yo no os pido nada para mi porque ya estoy muerto pero si que os pido para vosotros y es que luchéis pero por la paz, por la paz y para que ningún niño muera en una guerra y puedan crecer, vivir y jugar."

Muchas gracias.


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