::: Dinámicas para tutoría :::
¿Excluir para incluir?
Yolanda jb / Martes 10 de abril de 2007
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No sé si sucederá en muchos institutos, pero por las noticias que me llegan me da la sensación de que se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual. Se trata de excluir a los alumnos del centro con el pretexto de incluirlos después, tras un supuesto exorcismo de su antisociabilidad, que se produce, por arte de magia, fuera del contexto escolar. (Ojo: no hablo de mi instituto). Tiene las siguientes variables:

1. El alumno llega tarde a primera hora. Solución: que se vaya a su casa, o a dónde le parezca, si no trae la correspondiente autorización de sus tutores legales o directamente viene con ellos. Al parecer la puntualidad está por encima de los valores que podíamos haberle transmitido durante toda la mañana.

2. El alumno llega tarde a una clase aunque estaba en el instituto. Solución: no puede entrar, debe ir al aula para los excluidos, a la cafetería o pasear por el edificio del instituto o su patio. La puntualidad, nuevamente, aparece como el valor supremo, la llave de la Ética, si no es puntual es imposible enseñarle nada.

3. El alumno se comporta inadecuadamente durante una clase. Solución: expulsarlo de esa clase a cualquier recinto habilitado para los expulsados y bautizar eufemísticamente ese recinto de mil maneras. Rellenar un parte de amonestación y fuera: la sentencia está dictada. Ha molestado a sus compañeros es la gran excusa (pero lo volverá a hacer mientras no le permitamos seguir relacionándose con ellos).

4. El alumno reitera su mal comportamiento. Solución: Jefatura de Estudios o Dirección lo expulsa a su casa (o al menos fuera del centro) previo aviso a sus tutores legales. Toda una marca de “antecedentes penales”. ¿Cuántas veces habéis oído “hasta que no venga su madre o padre no vuelve a entrar en mi clase”?

5. El alumno que regresa de una expulsión vuelve a imcumplir tal o cual norma. Solución: la Comisión de Convivencia (otro eufemismo la mayoría de las veces) sentencia como Tribunal Supremo, porque además, en ella están representados distintos sectores de la comunidad educativa, y eso parece justificarlo todo. La sanción más habitual: expulsión de duración variable, exclusión por tanto, temporal, de su derecho a la educación.

O nos estamos volviendo todos locos o esta generalización de la exclusión temporal no tiene sentido. Si tan interesante creemos que puede resultar la educación para nuestros alumnos, si tanto creemos que les podemos aportar nosotros y sus compañeros... ¿A cuento de qué buscamos cualquier excusa para quitarlos de enmedio, para excluirlos? Y no me vale la idea de que impiden nada. Pretender que excluirlos es la mejor forma de poder incluirlos más tarde, pasados por el tamiz del arrepentimiento temeroso, es como creer que la mejor manera de aprender a conducir es saber hacerlo antes de ir a la autoescuela: que venga enseñado de casa, que aquí hay unos mínimos. La historia de la ciencia, de la música, de la humanidad, en definitiva, está llena de excluidos en los institutos que se incluyeron por su cuenta, sin contar con la ayuda de la escuela. ¿Cuánta delincuencia hemos creado o no hemos ayudado a evitar a base de excluirlos a las primeras o segundas o terceras de cambio? ¿Somos los únicos inclusores? ¿He leído demasiado de Foucault? Insisto: no hablo de mi centro.

Visto en: http://montsepedroche.wordpress.com

FUENTE: http://elblogdejuanjo.wordpress.com

Desde EducaRueca os recomendamos las dos páginas porque tanto la introducción de Montse como los comentarios de ambas son muy "sabrosos".


Foro

  • ¿Excluir para incluir?
    10 de abril de 2007, por pitufo
    Estoy totalmente de acuerdo, gracias por recoger este artículo. Cada vez "molestan" más alumnos,’algunos profesores sólo quieren a los que están calladitos y con mucho interés porque "también tienen derecho a aprender" y ellos no son "educadores sociales sino licenciados en X"
    • ¿Excluir para incluir?
      11 de abril de 2007, por Montse

      Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Ahora bien, me gustaría hacer una pequeña puntualización, a saber: no se trata de ser licenciad@, sino de una actitud y de una forma de entender el oficio docente. Conozco licenciad@s y maestr@s que sólo quieren enseñar a l@s que tienen interés; y, de mismo modo, conozco licenciad@s y maestr@s que entienden que nuestra labor es que tod@s l@s alumn@s progresen teniendo en cuenta el punto de partida de cada un@.

      Sé que la diferenciación la habrás hecho sin intención, pero es que me molesta porque yo soy licenciada y creo que por encima de todo soy educadora y secundariamente licenciada. Mienras que algun@s maestr@s que se han pasado a los IES se han acomodado perfectamente al espíritu de catedrátic@s que se achaca a l@s de secundaria. No sabes bien cómo se han acomodado, vamos que parece que llevan toda la vida ejerciendo de catedráticos del saber.

      ¿Por qué no se hace de una vez la carrera de Educación con distintas especialidades (infantil, primaria, secundaria) y que sólo pueda optar a este oficio aquel o aquella que posea dicha carrera? Mientras este oficio sea aquello en lo que acaban much@s frustrad@s que no han conseguido lo que querían...

      Un saludo, Montse.

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