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Cuento - Maternidad y lenguaje políticamente correcto
Kevin Vázquez
Yolanda jb / Domingo 14 de enero de 2007
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Un día fui a sacar un certificado al Registro y el señor que tomaba los datos, me preguntó cual era mi ocupación. No supe cómo etiquetar mi trabajo de "madre" y qué responder. Al percatarse de esto, el señor que tomaba los datos me dijo:"A lo que me refiero es a ¿si trabaja usted o no hace nada...?" "Claro que tengo un trabajo, le contesté, soy madre". A lo que el señor respondió, "No ponemos madre como opción, vamos a ponerle ama de casa". Esa fue la respuesta enfática de este señor.

Olvidé por completo esta historia hasta que un día me pasó exactamente lo mismo, sólo que ésta vez, en la oficina de una Notaria Publica. La funcionaria era obviamente una mujer de carrera y muy eficiente."¿Cuál es su ocupación?", me preguntó ella. No sé bien por qué... pero las palabras simplemente salieron de mi boca.... "Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y las Relaciones Humanas". La funcionaria se detuvo... el bolígrafo quedó congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente... poniendo énfasis en las palabras más importantes... Luego, observé asombrada cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. "Me permite preguntarle", dijo la funcionaria, con un aire de interés..."¿Qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?". Con una voz muy calmada y pausada le contesté: "Tengo un programa continuo de investigación (¿qué madre no lo tiene?) en el laboratorio y en el campo estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo dos créditos (mis hijos). Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, como 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo y las remuneraciones más que económicas, están ligadas al área de la satisfacción personal."

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a mi casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salió a recibirme uno de mis socios del laboratorio, el de 8 años de edad. También podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 2 años y 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en localización. ¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo como "una madre más". La maternidad... que carrera más gloriosa...

Fuente: http://kevinvazquez.blogspot.com/

Visto en: www.loquesomos.org


Foro

  • Utiliza los atajos tipográficos para mejorar la paginación
    26 de noviembre de 2007, por arenasolmar
    Me parece uno de los artículos más interesantes y sobre todo didáctico, pues nos muestra como la mayoría de las madres son etiquetadas y ubicadas en un lugar , el cual es inexistente a nivel social o mejor dicho capitalista, ya que no es productivo. En primer lugar, se puede decir que no se considera "trabajo", ni siquiera "ocupación", y por ello no adquiere valoración alguna. A raíz de ello, vienen consecuencias psíquicas como son la baja autoestima y el aislamiento social, de forma involuntaria. Una marginación, que muchas mujeres han de asumir día tras día para cuidar y formar a sus hijos. Opino que nos hemos olvidado que la familia es la primera Institución familiar de la que va a partir la cultura, y esta ha de ser fortalecida y recompensada por ofrecer dicha educación que va a desarrollar a las generaciones que nos suceden. Sin embargo hoy día el refuerzo que se le da a la mujer es que no se impongan medidas alternativas para conciliar la vida laboral y familiar. Y para rematar, la recompensa que ofrece el gobierno en una paga única por nacimiento de un hijo es para aquel colectivo de mujeres trabajadoras, y no a las mujeres trabajadoras del hogar. Pues habría que distinguir entre el colectivo de mujeres a aquel subcolectivo verdaderamente afectado. ¡Pero sí!, ese no interesa porque no es productivo. Empecemos por quitar el etiquetaje, y recompensemos equitativamente, hagamos que sea productiva la educación institucional familiar. Y recompensemos a aquellas mujeres que no trabajan fuera del hogar, pero no voluntariamente, pues no se les ofrece un puesto de trabajo, y si lo tiene desaparece al ser madres. Pienso que se ha formado un gran negocio al rededor del etiquetaje de ser mujer, pero aún ésta sigue sin recibir su recompensa, solo la ignorancia a nivel social y la utópica protección a nivel gubernamental.
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