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Juegos y juguetes: consumo responsable
Entrevista a Montse Peiron. Directora del Centre de recerca i Informació en Consum (CRIC) y editora de la revista Opcions
Yolanda jb / Miércoles 20 de diciembre de 2006
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* "Consumo responsable es detenernos antes de consumir e intentar conocer las implicaciones que un acto de consumo tiene sobre nuestra vida, nuestra sociedad y nuestro medio"

¿Qué entendemos por consumo responsable? ¿De qué forma se puede aplicar este concepto al sector del juego y el juguete?

Se pueden entender distintas cosas. Nosotros entendemos que es el hecho de no consumir sin pensar, tal como nos viene dado, sino de detenernos antes de consumir e intentar conocer las implicaciones que un acto de consumo tiene sobre nuestra vida, nuestra sociedad y nuestro medio. Por eso preferimos llamarle consumo consciente: lo asociamos más con una reflexión personal buscando algún grado de coherencia con uno mismo que con la adopción de ciertas pautas dadas.

En cualquier sector, hacer un consumo consciente empieza por plantearnos cuál es la necesidad o deseo que queremos satisfacer, y buscar formas de hacerlo que no impliquen un consumo de nuevos recursos (es decir reutilizando; por ejemplo, juguetes de hermanos mayores u objetos como cajas de cartón o telas viejas, que a la vez permiten a los niños desarrollar la imaginación y las habilidades manuales). Si decidimos que necesitamos comprar, busquemos calidad material (que sea duradero: un cochecito resistente a los golpes) y funcional (que sea eficaz: un lápiz de colores que pinte bien, un juguete que aporte algo al niño (formación, estimulación de la creatividad, desarrollo de las aptitudes, etc.)) y adecuación a quien vaya a usarlo (que nos guste, que se adecúe a la edad...). Busquemos que la producción sea lo más respetuosa posible con el medio (producción cercana, materiales de extracción sostenible...) y con las personas (fabricación sin explotación, publicidad no engañosa...).

Una de las primeras cosas que nos saldrán al plantearnos el consumo de juguetes es que de lo que se trata es de jugar y para ello los juguetes no siempre son necesarios. Y cuando lo son, tienen que ser una herramienta y no un fin en sí mismos.

¿Qué agentes están implicados en la formación para el consumo responsable?

Hacer un consumo consciente hoy es imprescindible si queremos que la vida en el planeta perdure y sea pacífica y placentera. Pero requiere un cambio cultural de gran envergadura. Por lo tanto cualquier agente debería estar implicado en ello. Es igualmente fundamental el papel de cada individuo (que es quien lleva a cabo los cambios de hábitos en última instancia), el de los gobiernos (que tienen la posibilidad de introducir pautas de cambio de envergadura), el de los sectores productivos (que pueden transformar formas de producción y dinámicas comerciales), el de las familias (que transmiten patrones culturales a sus hijos), el de las organizaciones sociales (que reflexionan sobre las necesidades comunes y luchan por satisfacerlas)...

¿Cómo se debe repartir la responsabilidad educativa, en materia de consumo responsable, entre las familias y los educadores?

De la misma forma en que se reparta la responsabilidad educativa en cualquier otra cuestión. Mi opinión personal es que es la vida en casa la que más configura para el niño una visión del mundo, y que la mayor responsabilidad sobre cómo se oriente la vida de esa persona es claramente de sus padres.

¿Qué edad es la más adecuada para introducir este concepto?

No hay edad, porque no se trata de introducir un concepto sino de adoptar hábitos de conducta. El niño viene al mundo y ve que las cosas se hacen de determinada forma. Se sale a comprar por doquier y se tiene la casa llena de juguetes no usados, o se habla entre todos de a qué jugamos y con qué. De nada sirve tratar de introducir el concepto de consumo responsable en el primer caso, y en el segundo tampoco porque ya está incorporado en el comportamiento.

¿Existen materiales didácticos, proyectos o actividades adecuados para educar en el consumo responsable?

Existe una Guía educativa para el consumo crítico (Ediciones de la Catarata, 1999) para secundaria. La red Edualter quizás tenga algún material o proyecto. Nos consta que varias escuelas utilizan la revista Opcions como fuente de información para preparar las clases.

¿Considera que los profesionales de la educación está preparados para formar en el consumo responsable? ¿Debería haber profesionales que se dedicaran específicamente a estas acciones formativas?

No específicamente. Cada uno lo estará más o menos según su formación personal. Creemos que idealmente no, ya que tendría que ser una actitud general más que una materia específica, como hemos dicho. Ahora bien, hoy por hoy sin duda necesitamos formación específica para llegar a dar este giro cultural.

En la actualidad, muchos juegos y juguetes reciben la calificación de “juego educativo”, ¿considera que esta etiqueta es importante para que los consumidores se definan por un juguete u otro? ¿Cómo afecta este hecho al consumo responsable?

Seguramente este reclamo hace que algunos consumidores se decanten por ese juguete. No tenemos ningún dato sobre qué proporción pueden ser.

Los reclamos pueden ser una buena herramienta de información para el consumidor, siempre que respondan a realidades y haya un control para evitar desinformaciones. Lamentablemente no es el caso. En cualquier caso los padres deberían valorar por sí mismos (ayudados por fuentes de información en las que confíen) cuán educativo es el juego; si no puede ser antes de comprarlo, después.

¿Qué influencia tienen las campañas publicitarias en el consumo de juguetes? ¿Estas campañas pueden contribuir a fomentar el consumo responsable? O por el contrario, ¿generan situaciones de consumismo?

Mucha. Desde luego potencian mucho más el consumismo que el consumo responsable, al igual que todo el sistema publicitario y de hecho prácticamente todo en nuestra sociedad, muy bien definida por el término sociedad de consumo: lo que en el discurso público se admite muy mayoritariamente como bueno es justamente consumir inconscientemente (el crecimiento económico sostenido es el objetivo sagrado cuya persecución justifica no tener en cuenta ninguna otra consideración). Otra cuestión es que uno internamente pueda intuir que ese consumismo tiene inconvenientes muy significativos en varios ámbitos, incluyendo la felicidad de uno mismo.

FUENTE: educaweb.com


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